En todos los países del mundo, desde aproximadamente 30 años, se usa el protocolo IP versión 4 (IPv4), el mismo que ofrece un determinado número de direcciones IP. En un inicio se consideró que este número sería suficiente para cubrir todas las necesidades de los cibernautas; sin embargo, dichas previsiones fueron insuficientes debido al éxito inimaginable que tiene la red de Internet. Posteriormente, se desarrolló una nueva versión del protocolo IP, a la que se denominó IPv6, y trae consigo un número casi ilimitado de direcciones IP (aprox 340 sextillones de direcciones), pasando la longitud de las direcciones de 32 bits a 128 bits, lo que representa un cambio tecnológico relevante y una revolución a nivel mundial que afectará a todos los países.